Soy la peste de la humanidad, la que no tiene derecho a un nombre, la que huele a alma barata, la que duerme bajo los puentes del negocio. Soy la que te quita el sueño con mis ojos moribundos iridiscentes.
Yo soy la peste de la humanidad, la que siempre está vagamente maquillada, la de los labios desamparados, la de los pasos fluorescentes. Soy la puta nocturna, la puta matinal: soy la ciudad, la puta ciudad.
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