sábado, 13 de septiembre de 2014
Mujer común.
Soy la mujer común y mediocre, nadie dice cosas extraordinarias sobre mi porque no hay nada qué decir. No soy la luz de la habitación, ni la alegría de la fiesta. Mi visión no reconforta a amigos y no enciende fuegos ancestrales. Estoy destinada al sordo y quieto olvido de quienes, alguna vez, me cruce en su camino. En cambio, soy la presencia invisible y constante de una palomilla que busca el calor de los focos. Mi compañía asegura la comodidad del ser servido atentamente y mi amor es el calor del lecho y la seguridad en la obscuridad. Mi amor no es incendio que arde y marca, es árbol que da sombra y flor que aroma. No soy amor para el poeta, sino consuelo para el hombre cansado de navegar en la tierra. Soy mujer que no sabe volar pero que, debajo de la tierra, tiene profundas raíces.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario